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En octubre de 2020, el Congreso argentino aprobó la modificación a la ley de economía del conocimiento. Con el objetivo de promover el desarrollo económico y expandir el sector exportador, la ley otorga beneficios a las industrias de alta tecnología durante la próxima década. 

La economía del conocimiento en la Argentina

En la Argentina existe un amplio potencial en cuanto a los servicios basados ​​en el conocimiento. Gracias a los programas de ciencia y tecnología brindados por la red nacional de universidades públicas y privadas, el país cuenta con una gran cantidad de trabajadores altamente calificados en cuestiones tecnológicas. 

«La economía del conocimiento es uno de los grandes motores generadores de trabajos a nivel mundial, y es una tendencia que sólo aumentará. El talento argentino tiene una capacidad y calidad que debemos aprovechar. Es una oportunidad para crecer y generar empleo de calidad que no deberíamos desperdiciar. Esperemos que no siga cambiándose el régimen ya que la incertidumbre siempre atenta contra las inversiones», explicó Ezequiel Braun Pellegrini, CEO y fundador de Brevity.

La economía del conocimiento, a su vez, impacta en todos los sectores económicos: mejora procesos, aumenta la eficiencia, baja costos y genera innovación para todos los sectores de la economía. Desde la metalmecánica y la construcción, hasta el comercio y los servicios profesionales como los brindados por abogados.

Martín Rapetti, director de Desarrollo Económico de CIPPEC, afirma que “la economía argentina tiene un enorme potencial exportador en energía, agroindustria y economía del conocimiento, donde somos los mejores de América Latina.” 

Según PwC,  la Argentina es uno de los diez países con mayor potencial en este rubro. Este incluye el desarrollo de software, biotecnología, las industrias aeroespacial y satelital, audiovisual, servicios geológicos y de prospección. También servicios relacionados con electrónica y comunicaciones, centros de exportación de servicios profesionales, investigación y desarrollo, nanotecnología y nanociencia y fabricación de bienes 4.0.

Qué es la economía del conocimiento

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), economía basada en el conocimiento describe las tendencias en las economías hacia una mayor dependencia del conocimiento. Esto incluye la información, los trabajadores altamente capacitados en tecnología, y la necesidad de un fácil acceso a todos ellos por parte de las empresas y los sectores públicos.

Argencon, la entidad que reúne a las empresas argentinas prestadoras de servicios basados en el conocimiento, define la economía del conocimiento como aquellas actividades productivas que se caracterizan por el uso intensivo de tecnología y que requieren capital humano altamente calificado. Estas actividades tienen el potencial de aumentar transversalmente la productividad, la cantidad y calidad de empleo y las exportaciones.

El conocimiento y la tecnología se han vuelto cada vez más complejos. Las empresas y las organizaciones deben vincularse de nuevas formas para adquirir conocimientos especializados. Según la OCDE, esta demanda ha generado un desarrollo económico a partir del crecimiento de la innovación en los servicios en las economías avanzadas. Las economías menos avanzadas buscan replicar este ejemplo y fomentar la economía del conocimiento como estrategia para acelerar la  recuperación económica. 

Implementación de la ley de economía del conocimiento en la Argentina

Un breve repaso de la normativa y disposiciones sancionadas en el último año se podría dividir en cuatro etapas: 

  • Octubre 2020: se sanciona la ley.
  • Enero 2021: se establecen las actividades promovidas.
  • Marzo 2021: se establece el procedimiento para acceder al régimen de promoción.
  • Mayo 2021: se crea el programa Potenciar Economía del Conocimiento.

Qué beneficios contempla la ley para las empresas argentinas

Los beneficios se aplicarán desde enero de 2020 hasta diciembre de 2029. 

El Régimen de Promoción de la Economía del Conocimiento establece reducciones e incentivos fiscales. Incluye  empresas de software, electrónica, informática, producción audiovisual, industria satelital, biotecnología, nanotecnología, nanociencia, ingeniería para la industria nuclear, entre otras. Básicamente cualquier empresa que pueda demostrar que 70 % de sus ingresos proviene de la economía del conocimiento.

A continuación se presenta un resumen de los beneficios:

BONO FISCAL

Bono fiscal equivalente a 70 % de las contribuciones patronales del personal

promovido que se podrá utilizar para cancelar IVA. En ciertos casos el beneficio

puede ascender a 80 %.

REDUCCIÓN DE ALÍCUOTA DE GANANCIAS

Se establece una reducción escalonada de la alícuota del impuesto a las

ganancias, aplicable a la ganancia de la actividad promovida, según el tipo de

empresa. Micro: 50 %. Pequeña y mediana: 40 %. Grande: 20 %.

RETENCIONES Y PERCEPCIONES DE IVA

Aquellas empresas que efectúen operaciones de exportación de actividades promovidas, no serán pasibles de retenciones y percepciones de IVA

RETENCIONES DE GANANCIAS EN EL EXTERIOR

Serán computables como gasto a los efectos de la determinación del impuesto a las ganancias.

ESTABILIDAD FISCAL

Existe estabilidad fiscal acotada a los beneficios previstos en el régimen de promoción y respecto de la actividad promovida.

La ley también crea un fondo fiduciario para promover industrias de alta tecnología y brinda beneficios adicionales para promover la diversidad de la fuerza laboral.

Las ambiciosas metas de la ley de economía del conocimiento argentina

Argencon y la Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI) han destacado que la aprobación de esta ley pone fin a la incertidumbre que existía después de la expiración de la ley de software a finales de 2019. 

Sin embargo, también mostraron preocupación por algunos elementos que a su criterio reducen el atractivo de los nuevos incentivos. Por ejemplo, un cambio de última hora introducido en el Senado que aumenta las exenciones fiscales para las pequeñas y medianas empresas (PYME), pero las reduce a medida que las empresas crecen. 

Los líderes de ambas entidades creen que potencialmente este punto podría desincentivar el crecimiento de las empresas con bajos márgenes de beneficio.

¿Alcanza con una ley para lograr desarrollo?

En muchos casos, las legislaciones aportan marcos normativos que las empresas necesitan para poder tomar decisiones. El mismo día en que se aprobó la ley de economía del conocimiento, la empresa Intel, fabricante de chips informáticos, anunció que convertiría su oficina en la Argentina en una sede regional, pasando de 60 a 100 empleados. 

Sin embargo, generar un marco regulatorio de manera aislada puede no ser suficiente para generar una transformación de raíz y a largo plazo, en particular si el contexto es el de una economía en estado crítico. 

En su libro The Knowledge Economy, Roberto Mangabeira Unger afirma que “no es suficiente cambiar la forma en que trabajamos juntos en el micro nivel, en el lugar de trabajo. También debemos reformar los arreglos institucionales de la economía y de la política para que nos permitan dominar y transformar los supuestos establecidos y los arreglos del mercado y del Estado.”

Argencon calificó la nueva reforma como «mejor que nada». En el sector existe expectativa de que los beneficios impositivos de la nueva legislación ayuden a respaldar la inversión en los próximos años y de esta manera potenciar una industria que podría ser fundamental para el desarrollo económico del país.