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La inteligencia artificial tiene múltiples usos en distintas industrias, incluida la práctica del derecho. El uso de la inteligencia artificial permite mejorar los servicios que los abogados ofrecen a los clientes y mejorar la manera de colaborar con otros profesionales  y las formas de trabajo dentro de estudios jurídicos y departamentos legales.

Qué es la inteligencia artificial

La inteligencia artificial tiene muchas definiciones. Una manera de  describirla es como un sistema que puede recabar datos y en base a ellos tomar decisiones replicando o imitando la inteligencia humana.

En el White Paper La inteligencia artificial desarrollado por Brevity analizamos los riesgos, dilemas y regulación de la tecnología de inteligencia artificial en distintos lugares y ámbitos de aplicación.
A la vez, analizamos cómo las aplicaciones de la inteligencia artificial impactan en la economía y en sectores claves como seguridad, transporte, agricultura, entretenimiento, el marketing y la educación.

Un ejemplo cercano para entender su aplicación son los servicios de streaming. Según el contenido que el usuario escoge regularmente, el sistema mejora sus recomendaciones. Puede incluso adaptar las portadas según el gusto del consumidor teniendo varias opciones disponibles y eligiendo la que le resulte más tentadora.

Es por eso que la oferta de dos clientes tendrá no solo distintas recomendaciones incluso varían las presentaciones del mismo contenido. Por eso este tipo de  estos servicios valora la puntuación del usuario, es la forma más directa para que el sistema aprenda.

Ventajas de la inteligencia artificial

Para entender las ventajas de este nuevo desarrollo, es necesario entender cómo funciona.  Como dice su definición, los sistemas de inteligencia artificial recaban y se alimentan de datos. Luego los procesan y aprenden, mediante técnicas de aprendizaje automático (llamado comúnmente “machine learning”)  y aprendizaje profundo (“deep learning”).

El “machine learning” utiliza métodos estadísticos para encontrar patrones y predecir resultados.  El “deep learning”, en cambio, imita el funcionamiento de nuestras neuronas: somete los datos a varias capas de procesamiento, permitiendo el reconocimiento de imágenes, de voz, la subtitulación de videos, entre otros.

La principal ventaja es la automatización y optimización de tareas operativas. Esto redunda en la simplificación de procesos y un ahorro de tiempo significativo. Permite a los equipos legales profundizar en cuestiones estratégicas y potenciar su creatividad en la resolución de conflictos. Además, al ocuparse de tareas rutinarias y repetitivas, la inteligencia artificial permite una reducción de los errores y una mayor precisión.

Estos beneficios son transversales a una gran cantidad de industrias incluido el campo del derecho. De cara a los cambios que la inteligencia artificial está introduciendo en las distintas industrias y negocios, será de gran utilidad que  los abogados busquen profundizar sus conocimientos en esta materia.

Comprender la función y el impacto en el desarrollo del negocio de los clientes, permitirá brindarles el asesoramiento legal que ellos buscan. De esta manera, podrán aprovechar la tecnología para centrarse en las necesidades de los clientes y en los requerimientos de su negocio.

Qué puede hacer la inteligencia artificial en el ámbito del derecho

La inteligencia artificial tiene un gran campo de acción en el mundo del derecho. El ejercicio del derecho y el asesoramiento jurídico no podrán ser jamás delegados en máquinas: se necesita el discernimiento y análisis humano. Pero otro tipo de tareas operativas pueden ser realizadas de mejor manera gracias a la tecnología. Esto deja lugar a que los abogados aporten en lo estratégico, creando mayor valor para su práctica y sus clientes.

De acuerdo al informe  “Inteligencia artificial y abogacía”, elaborado por el Consejo General de Abogacía Española, el abogado ‘tradicional va a seguir existiendo y, aunque el servicio jurídico tiene una gran parte de “artesanía”, no podrá quedarse al margen de la transformación tecnológica, entendiendo que “la misma será asumida por las nuevas generaciones”.

¿Y cuales son estos nuevos desarrollos tecnológicos, llevados a lo concreto? En un White Paper de Revista Direito GV, “The Future of Law Firms (and Lawyers) in the Age of Artificial Intelligence”, Anthony Davis recaba algunos de los usos que el derecho le está dando a la inteligencia artificial.

Algunos usos de la inteligencia artificial en el derecho:

  • Búsqueda en documentos: el sistema examina un gran volúmen de documentos e identifica aquellos que se ajustan a cierta búsqueda. Un gran ejemplo de cómo ahorrar tiempo para dedicarlo a tareas de mayor valor. Fue uno de los primeros usos de la inteligencia artificial en el derecho.
  • Automatización: permite que el cliente encuentre respuestas para determinadas cuestiones jurídicas mediante un software. Solo sirve para determinadas áreas de información jurídica: dudas básicas, elaborar testamentos o en litigios simples. Por ejemplo, un cliente puede consultar con un chatbot qué derechos y obligaciones tiene con un empleado en cierta circunstancia. Es una forma más de ahorrar tiempo y burocracia para dudas sencillas.
  • Investigación jurídica: suelen ser softwares que permiten a los usuarios, abogados o clientes, realizar investigaciones rápidas y precisas en enormes bases de datos. Estas incluyen leyes y normativas de múltiples jurisdicciones.
  • Generación de documentos – contratos y litigios: existen herramientas de inteligencia artificial para eficientizar la redacción de documentos, logrando que sean coherentes y actualizados. Todas estas herramientas logran agilizar el trabajo legal. No tienen la capacidad de reemplazar la actividad propia del abogado, pero sí permiten optimizar tiempos y redireccionar esos esfuerzos a tareas de mayor valor.

La incorporación de este y otros tipos de tecnología no implica únicamente inversión económica. Es necesario sortear las barreras culturales y hacer un cambio de mentalidad. Tiene que ver con empezar a ver la tecnología como aliada y adquirir nuevas habilidades.

Riesgos y regulación de la inteligencia artificial en la Argentina

Como todo nuevo desarrollo, es interesante también entender los riesgos que entraña y las regulaciones necesarias para un correcto uso del mismo. El informe del Consejo General de Abogacía Española antes citado, establece que “ante el potencial que la inteligencia artificial  exhibe, urge establecer unos principios para que esta tecnología siga desarrollándose de manera responsable y segura”.

Uno de los principales riesgos que nombra tiene que ver con la responsabilidad. De detectarse un error, ¿quién rinde cuentas del mismo?

Por ejemplo, qué sucede si el sistema es condicionado por ciertos sesgos o prejuicios instalados de base en su programación. Algo similar sucede cuando los sistemas llegan a ciertas conclusiones de forma automática que luego los usuarios, al no haber estado en contacto con el proceso, no pueden explicar.

El segundo riesgo, muy delicado y de regulación necesaria, es el de la privacidad. La inteligencia artificial funciona bien cuando tiene acceso a grandes bases de datos. Necesita información. Es importante revisar con qué tipo de información se la alimenta y cuál es la protección de la misma, sobre todo en el caso de datos personales o de carácter confidencial.

Para conocer y profundizar más sobre la inteligencia artificial en el derecho y la regulación presente en la Argentina, pueden consultar el siguiente White Paper de Brevity.